lunes, 4 de junio de 2007

La búsqueda independiente de la Verdad despues de Bahá'u'lláh

La siguiente meditación sobre la búsqueda independiente de la verdad surgió en respuesta a la preocupación expresada respecto al comentario de un asistente al mienbro del Cuerpo Auxiliar, que dijo en una ocasión que tras reconocer a Bahá'u'lláh no había más necesidad de búsqueda independiente de la verdad, sino que lo único que hacía falta es obediencia al Convenio. Lo que sigue es una meditación sobre el posible significado espiritual de la búsqueda independiente de la verdad para el Bahá'í convencido, así como sobre nuestra respuesta personal a visiones teológicas que discrepan con la propia y nos producen preocupación.




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Aquí de prisas de nuevo.

Yo estoy enteramente de acuerdo con que es una negación del espíritu y letra de la Fe el considerar que la búsqueda de la verdad termina cuando declaramos nuestro reconocimiento de Bahá'u'lláh. Pero me parece que este principio es a menudo enormemente empobrecido por una visión reduccionista de lo que es la verdad, expuesta en términos de proposiciones linguísticas. Esto es verdadero, esto es falso. En realidad, un prerequisito de acercarnos a cumplir este principio infinito, es acercarnos a un concepto Bahá'í de lo que es, de hecho, la verdad. Bacon, en mi comienzo favorito de sus muchos ensayos, dice:

"Qué es la verdad, dijo a Pilato en broma, y no se quedó para la respuesta"

La palabra verdad, en los escritos sagrados, es Haqq, otra palabra para Dios mismo.


Así, la búsqueda de la verdad a menudo comienza con la búsqueda de la verdad, pero en la perspectiva de los escritos tiene como meta más bien la búsqueda de la "Verdad". En ese sentido, es un principio con una dirección específica y unas pautas marcadas, no solo, digamos, una forma de ver el mundo, un llamado a ser inquisitivos y no seguir ciegamente (esas son precondiciones de la búsqueda de la verdad, pero no su meta), sino un viaje desde las palabras a la Realidad más allá de las palabras, a la Verdad, no como proposición lógica o cientifica, no como afirmación falsificable, sino, en el último análisis, como progresiva unión con lo sagrado, tanto en el amor como en el entendimiento.

Así, el reconocimiento de Bahá'u'lláh, la meta final y génesis de la búsqueda de la verdad en los escritos Bahá'ís, no es un evento, que se inicia y se consuma en el momento en que alguien dice "soy Bahá'í". Es más bien un viaje infinito por los Siete Valles, y las 4 Puertas del corazón aun por revelar. Un viaje desde los 4 valles, o por los 8 valles y más de Gemas de los Misterios, o por los diferentes grados del yo, del comentario del Maestro sobre el verso de los Bizantinos. Es decir, una trayectoria no tanto desde la ignorancia conceptual hasta el reconocimiento intelectual de Bahá'u'lláh como Manifestación de Dios, sino como jornada desde la ignorancia de nuestro propio ser, de nuestra inmersión y cautiverio en nuestras pasiones y deseos destructivos, a través del despertar de nuestra conciencia a las realidades espirituales, el reconocimiento intelectual de Bahá'u'lláh como Manifestación divina, nuestra identificación con sus enseñanzas y comunidad, progresando a nuestra devoción activa a Su servicio y búsqueda sincera de la transformación de nuestro carácter y aspiracíones a la luz de Sus enseñanzas, nuestra consagración completa a Su servidumbre y la servidumbre de todos los seres humanos, en búsqueda de la experiencia de la unión mística con Bahá'u'lláh, hasta nuestra verdadera santificación y victoria sobre aquello que nos separa de la comunión verdadera y constante con Su divino espíritu, nuestra llegada, al fin, a las orillas del océano de la Verdad. Esta también, me parece, es la base de la visión Bahá'í de la relatividad de la verdad, que no es un relativismo tanto como un perspectivismo. No todas la opiniones son igual de verdaderas, pero todas reflejan los límites de quienes las mantienen, y no la realidad infinita e inefable de una Verdad que siempre se mantendrá más allá de la capacidad humana de contener, aunque no de aproximar.

Esto es muy distinto al "epoqué" de los escépticos, la suspensión de la afirmación o la creencia, el cuestionarlo y mantenerse abierto a todo en nombre de la búsqueda de la verdad. Es más bien progresar, humilde y siempre tentativamente, de certeza en certeza, midiendo nuestro acercamiento a la verdad, no por la fuerza y vigor de nuestra convicción intelectual en que tenemos la razón, sino por la medida en que esas conviciiones son capaces de engendrar el amor a Dios, el servicio al prójimo, y la transformación personal, en pos de un mayor acercamiento a Aquél quien es el Punto de Amanecer de la Verdad.

Le preguntaron a una polilla muy sabia sus discípulos. ¿Qué es el fuego? Una voló hacia la vela y regresó diciendo: ¡tengo la verdad! El fuego es luz que irradia e ilumina. El maestro dijo, esta polilla ha visto la verdad. Un segundo discípulo emprendió la búsqueda, y al acercarse más aun a la mecha, sintió el calor que le nutría y calentaba. Regresó a las polillas diciendo: ¡He llegado a la verdad! El fuego es luz que ilumina e irradia, pero es tabién calor, dulce calor que abriga y calienta. El Maestro dijo, esta polilla ha sentido la verdad. Una tercera polilla, finalmente, emprendió el vuelo, y, no satisfecha con una visión lejana, una concepción meramente intelectual de la luz, se acercó al calor, pero, insatisfecha aun con la proximidad, con el sentimiento interior del fuego, se aventuró a cercarse aun más, logrando percibir una belleza tal, que el arder de sus alas fue la menor de sus preocupaciones, con una certeza que solo el encuentro vivencial produce, se adentró en la llama y se consumió en su seno. El Maestro declaró, esa polilla, ha llegado a la verdad.

En cuanto a como debemos responder cuando algun Bahá'í, sobre todo alguno en una posición de influencia, dictamina que la búsqueda de la verdad termina con nuestro reconocimiento de Bahá'u'lláh, despues de lo cual solo nos queda la obediencia al Convenio. En mi opinión no es muy importante decir algo, no tenemos, creo, que preocuparnos demasiado por el colapso del Orden Mundial de Bahá'u'lláh, o incluso el de nuestra comunidad local, o por el engendro diabólico de un fanático peludo (me refiero a mi mismo antes de que me llegaran entradas al cuero cabelludo, ahora menos cabelludo) que contagie con su virus de intolerancia a nuestros correligionistas, apartádolos de la vía recta que humildemente hemos descubierto ;-)

Si todos sintiéramos que debemos defender a la comunidad de errores teológicos u actitudes inmaduras, estaríamos armados hasta los dientes, pues si todos defendiéramos a nuestra Causa los unos de los otros, dada nuestra inmadurez universal y la distancia inabarcable entre nuestros conceptos y la grandeza de esta Causa, ¡todos estaríamos bajo ataque! De todas maneras, si en serio nos preocupamos del tema, un comentario no va a cambiar, normalmente, la actitud o la teología de nadie, con pocas excepciones, aunque si puede tal vez intensificar y darle relieve a las opiniones de cada uno, polarisando la cosa:

"si dos almas debaten y discuten sobre una cuestíón de las cuestiones divinas, ambos están en el error", como dice 'Abdu'l-Bahá en las Tablas del Plan Divino.

Si en verdad esto es un tema preocupante, o al menos de mucho interés personal, una profundización, sin agendas personales de "corregir" los errores doctrinales de los demás, sino sencillamente de ahondar en las escrituras relevantes, puede hacer mil veces más por producir esclarecimiento (que es al fin de lo que se trata), que una contrarespuesta individual someramente expresada en alguna reunión ( y si no es someramente expresada en una reunión, imagino dedicada a otros temas, sería más bien una imposición...). Más que cualquier profundización, sin embargo, afecta, a la larga, el ejemplo. La Verdad, cuando se manifiesta en el corazón del hombre, tiene una propiedad atractiva. Es por eso que un mexicano vive enamorado de nos escritos en Persa y Árabe de un Mensajero que no tuvo contacto alguno con culturas hispanoparlantes. Me ganó el sentimiento de la verdad. Es por eso que aquellos maestros de la Fe que reflejan en su interior, más allá de palabras y opiniones, las verdades (en árabe haqiqat, otra palabra de una profundidad más allá de "conceptos correctos") de la Causa. tiene una radiancia que atrae a personas cuyo punto de partida es a menudo una teología fuertemente encontrada con la teología Bahá'í y que, bajo la influencia indirecta de la Verdad de Bahá'u'lláh, reflejada en las cualidades espirituales del maestro, este adquiere una radiancia que, más que cualquier argumento o comentario, produce un cambio, no solo en la actitud, sinto hasta en los conceptos de su interlocutor. Por el contrario, uno también se da cuenta de que habemos muchos que, a pesar de tener los conceptos de la Fe muy claros, no hemos adquirido la comunión con la Verdad suficiente para atraer los corazones y facilitar la transformación de los conceptos, de modo que mil explicaciones detalladas no solo no cambian la postura del oyente, sino que a menudo los afianzan en su discrepancia. Así, más allá de comentarios, de profundizaciones, de estudios y publicaciones (todos ellos vitales, no lo digo retóricamente, sino con sincero compromiso a esta labor), nuestro propio compromiso con la Verdad, no como posición intelectual o concepto doctrinal, sino como la realidad espiritual que brota de la proximidad a Dios, es el mayor agente transformador, no solo de actitudes sino también de conceptos, y dota nuestra palabra de influencia y penetración, aunque aun así todavía requiera de moderación (la Tabla de la Sabiduría y la tabla de Maqsud hablan sobre este tema).

Es para mi como la gente que va por la calle dando limosnas. Se sienten mejor por haberlo hecho, y en los casos sinceros, contribuyen a su propio crecimiento espiritual al reflejar y cultivar el atributo de Dios, el Generoso, pero no contribuyen un ápice a sacar a quienes le dan la limosna de la pobreza, aunque a veces, como con un comentario apto y sabio, puedan servir de aliciente momentáneo. Si uno realmente se implica en la lucha contra la pobreza, uno se compromete con iniciativas capaces de impactar genuinamente en la situación, sea con ONGs o proyectos relevantes, o sea a título personal, no con unos centavos, sino hermanándose con el necesitado y acompañándole realmente en sus esfuerzos por resolver su marginación social.

De manera análoga, aunque menos emotiva, un comentario para contrarrestar una posición teológica divergente de la propia, en mi opinión, es como la moneda al pobre, con suerte, tiene un efímero y muy limitado efecto, y muy frecuentemente un efecto hasta destructivo, facilitando en su globalidad tendencias auto-destructivas, en el caso del mendigo la perpetuación de su marginación y su vulnerabilidad a la narco-explotación, por ejemplo, o la paga del proxeneta que lo controla, etc., para una comunidad la polarizacion o la desunión o el conflicto destructivo (no el de opiniones sino el de personalidades y emociones) que de hecho impiden la maduración intelectual y espiritual del conjunto.

Eso no significa callar por callar. Si el contexto es adecuado, si el resultado será alegrar los corazones y facilitar la condición espiritual en la que la Verdad se manifiesta (que no es una fórmula doctrinal o teológica), el aportar una opinión contrastada puede ser, y en general es, algo muy enriquecedor. Si al contrario, el contexto es tal que una opinión contrastada gane la batalla pero pierda la guerra, es decir, esclarezca las opiniones pero empañe los espíritus, la Verdad, al contrario que la opinión, se tornará invisible, y, como los ángeles que ven nuestras caidas, subirá doliente al mundo del espíritu y encubrirá nuestros fallos. Para ponerlo concretamente, el principio para mi es uno de equilibrio. Lo que dice 'Abdu'l-Bahá se aplica maravillosamente al caso: en todo colectivo hay puntos de afinidad y puntos de diferencia. Si los puntos de afinidad predominan, las diferencias serán fuentes enriquecedoras de diversidad. Si los puntos de diferencia predominan, las diferencias serán fuentes de conflicto y ofuscación. En respuesta a tu pregunta, entonces, mi muy limitada visión me sugiere que, si el expresar una opinión divergente mantiene el predominio de la unidad sobre la diferencia, esa opinión enriquecerá la suma de nuestras perspectivas individuales, y resultará constructiva; y si por el contrario, esa misma aportación divergente fuera la gota que derramara el vaso, o que dispersara más aun las gotas separadas, es decir, si mi aportación tornaría un contexto unido en uno polarisado, o en un contexto polarizado acentuaría la división, es mejor guardar silencio. Y en caso de duda, sobre si mi contribución enriquecerá el diálogo, o lo obstruirá, lo mejor, sin duda, será guardar silencio.

"La esencia de la seguridad es observar silencio y mirar el final de las cosas"

Porque, para citar al Maestro, citando a Bahá'u'lláh, citando al Bab, citando a Siyyid Kazim, citando a Shaykh Ahmad, citando al sexto Imám, Sadiq, "no todo lo que un hombre sabe puede ser compartido, ni todo lo que puede compartir puede ser considerado como apto para el momento, ni puede toda palabra apta ser considerada como adaptada a la capacidad de quien la va a escuchar." Esta, dice 'Abdu'l-Bahá en Selecciones, "es la sabiduría que debes observar si deseas ser un hombre de acción en todas las circunstancias."

Agradeciendo el maravillosos estímulo e inspiración que tu búsqueda independiente de la verdad provee a nuestras discusiones, y, a título personal, a las pocas neuronas que me quedan (los que me conocen saben que rara vez tengo la oportunidad de escribir y expresar ideas y sentimientos en tanto detalle - lo siento por ustedes pero lo agradezco por mi),

Con todo mi cariño,

Ismael

pd: también está la posibilidad de que las cosas sean negras y blancas. Uno puede decir que al llegar a Bahá'u'lláh debe dejar de buscar la verdad y atenerse al convenio, en relación a, coo Bahá'í, poner en tela de duda el convenio o las instituciones y enseñanzas que mana del él, en nombre de la búsqueda de la verdad, lo que es compatible con decir, desde otro punto de partida, que uno no debe nunca dejar de buscar la verdad, sino hacer del Convenio el medio esencial de aproximarse más a ella. Más allá de las palabras iniciales contradictorias, los sentidos pueden a menudo ser complementarios.

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Comentario sobre la Palabra Oculta Persa no.77

La nota que sigue es un comentario personal, en respuesta a una pregunta, basado en los escritos, sobre la misteriosa Palabra Oculta de Bahá'u'llah:

OH HIJO DE LA JUSTICIA!
Durante la noche, la belleza del Ser inmortal se dirigió desde la cima esmeralda de la fidelidad hacia el Sadratu'l-Muntahá, y lloró con tal llanto que el concurso de lo alto y los moradores de los reinos celestiales gimieron al oír su lamento. Entonces se oyó la pregunta, ¿por qué los lamentos y el llanto? Él respondió: Como se me ordenara, esperé atento en la montaña de la lealtad mas no respiré la fragancia de fidelidad de quienes habitan la tierra. Luego, llamado a regresar, miré y he aquí que ciertas palomas de santidad eran atormentadas por las garras de los perros de la tierra. Entonces la doncella del cielo apareció rápidamente desde su mística mansión, desprovista de velos y resplandeciente, y preguntó por sus nombres y todos fueron dados salvo uno. Y al insistir fue pronunciada su primera letra, entonces los moradores de los aposentos celestiales salieron precipitadamente de sus moradas de gloria. Y mientras se pronunciaba la segunda letra cayeron sobre el polvo todos y cada uno de ellos. En ese momento se oyó una voz proveniente del más íntimo santuario: "Hasta aquí, no más allá". En verdad, nosotros damos testimonio de lo que han hecho y de lo que hacen ahora.



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Al final de este mensaje adjunto un largo fragmento del texto fundamental Dispensación de Bahá'u'lláh. Como ves, el Guardian enmarca esa Palabra Oculta en una serie de citas respecto a la continuación indefinida de la Revelación progresiva, y de los sufrimientos de la futura Manifestación. También se enmarca en la revelación progresiva dentro de cada Dispensación.

Una posible interpretación de esta Palabra Oculta, tomando en cuenta que cada palabra divina tiene infinitos significados, y que cualquier opinion personal, como sugerí en otro mensaje, revela las limitaciones del que la expresa y no la encapsulación de la Verdad, podría ser la siguiente, enteramente personal y sin ninguna autoridad (introduzco el comentario con las palabras del Guardian específicamente sobre la cita en cuestion; mis sugerencias van precedidas de mis iniciales IV):

"¡Oh hijo de Justicia!

"Durante la noche, "

IV: En la terminología Bábí, consistente y constante en el Bayán Persa, y bien conocida por los Bábis que serían los primeros lectores de las Palabras Ocultas (reveladas en 1857), la "noche", se refiere al intervalo entre una Manifestación de Dios y otra subsecuente, dado que el periodo de Su presencia se considera el Día de Dios. En el Bayán Árabe, el Báb dice que el periodo desde el alba del Sol de Bahá hasta su puesta, es mejor que cualquier periodo de noche.

A pesar de que este uso es tan claro y explícito en el Bayán, no he encontrado un uso similar del concepto de "noche" como el periodo en el que la Manifestación no habita entre nosotros en los escritos de Bahá'u'lláh. Eso hace mi sugerencia aquí fragil, pero creo que la razón de esta ausencia no se debe a que no figura ese significado, sino a que, en su ausencia misma, se alude a la profecía del gran Día que no estará seguido por una noche, y que los Bahá'ís asociamos con la venida de Bahá'u'lláh y las carácteristicas únicas del Convenio mediante el cual perpetuó Su guía divina. Sea como fuere, en este pasaje la interpretación de noche como, en un sentido, el periodo en Baghdad en el que el Báb había ascendido a Sus reinos de gloria y la nueva Manifestación aun no se había revelado, tiene una lógica interna que se hará evidente en los siguientes párrafos.

"la belleza del ser inmortal (IV: sugiero que se refiere a Bahá'u'lláh) se dirigió desde la cima
esmeralda de la fidelidad, hacia el Sadratu'l-Muntahá (IV: ¿desde la obediencia perfecta a la Dispensación del Báb hacia su propia rvelación independiente?), y lloro con tal llanto, que
el concurso de lo alto y los moradores de los reinos celestiales gimieron al oír
Su lamento. Entonces se oyó la pregunta: ¿por que estos lamentos y llanto? " (IV: Bahá'u'lláh a menudo, sobre todo en este periodo, encuentra consuelo, entre la soledad impuesta por la indiferencia de su entorno, en el llanto compasivo de los seres celestiales, los profetas, y sobre todo la doncella que, en la tabla de la doncella, que gracias a los ruegos de Mirza Aqa Jan se salvó de ser borrada en el río Tigris, le dice, cuéntame tus dolores para que pueda ser tu compañera en tu dolor, de manera similar a la linea siguiente)

Él respondió: Como se Me ordenara, espere atento en la montaña de la lealtad,
más no respiré la fragancia de fidelidad de quienes habitan en la tierra. (IV: Es decir, por un lado, la humanidad que se rehusó a reconocer al Báb, y por otro los seguidores del Báb, lejos de reflejar Sus enseñanzas, decayeron gravemente, y, lejos de valorar la guía y esplendor de Bahá'u'lláh, se volcaron en las calumnias y oposición secreta que le hizo adentrarse en las montañas del Kurdistan) luego, llamado a regresar mire, y ¡he aquí! ciertas palomas de santidad eran
atormentadas por las garras de los perros de la tierra. (IV: una posible alusión, por un lado, a la opresión de los Babís, y por otro a la oposición de la humanidad a los divinos Mensajeros, que podrían ser, en vista de lo que sigue, esas palomas de santidad). Entonces, la Doncella
del cielo apareció rápidamente desde su Mística mansión revelando Su esplendor, desprovista de velos y resplandeciente, (IV: (el Espíritu Santo de la revelación divina) y pregunto por sus nombres, y todos fueron dados salvo uno. (IV: los nombres de las palomas de santidad. El único que no fue dado, como veremos a continuación era el de Bahá'u'lláh. Esto significa que Bahá'u'lláh es una de aquellas palomas, reforzando la idea de que los nombres de las palomas que fueron dados se refiere a las manifestaciones previas, mientras Bahá'u'lláh aun no develaba su misión) Y al insistir, fue pronunciada primera letra; entonces los moradores de los a aposentos celestiales salieron precipitadamente de sus moradas de gloria. Y mientras se pronunciaba la segunda letra, cayeron sobre el polvo todos y cada uno de ellos. En ese momento se oyó una voz proveniente del más intimo santuario: 'Hasta aquí; no más allá'. En verdad, damos testimonio de lo que
han hecho y de lo que lo hacen ahora"."

(IV: el Guardian dice que estas dos letras son la B y la H, las dos letras que en árabe preceden a la tercera y última letra del nombre divino "Bahá", el Guardián dice que es un símbolo de que la realidad profunda contenida en estas tres letras no ha sido revelada pues la humanidad no tiene la capacidad. Así lo que esté oculto en la realidad secreta de la tercera letra será gradualmente revlado a los ojos de los hombres. EN otro sentido, continua el Guardian, estas letras se refieren a los sufrimientos incalculables padecidos por la Bendita Belleza, de los cuales los pueblos del mundo conocen a penas un fragmento"


"Concerning your second question, these two letters – the first and the second – refer to the blessed Name of the Ancient Beauty, namely B and H. What is intended by Bahá'u'lláh is this: that which is latent and enshrined within the inmost reality of these three letters has not been revealed, inasmuch as the world of being still does not possess the capacity and receptiveness to reflect fully the glorious radiance of this divine Revelation. Thus whatever is hidden in the inmost essence of the third letter of His blessed Name will gradually be unfolded before the eyes of all men.
In another sense these letters bear reference to the incalculable sufferings borne by the Blessed Beauty, while the people of the world are acquainted with but a fragment thereof.
(From a letter dated 27 August 1933 written on behalf of Shoghi Effendi to an individual believer – translated from the Persian) ")

Bueno, esa es una posible lectura, de muchas. Lo importante son las tres citas de Shoghi Effendi, la que acabo de abreviar y estas dos otras:

"¿No puede acaso también el siguiente pasaje de las Palabras Ocultas (P77) interpretarse como una alegórica alusión al carácter progresivo de la Revelación Divina y como una admisión, por parte de su Autor, de que el Mensaje con que Él fuera confiado no es la expresión final y definitiva de la voluntad y guía del Todopoderoso?" Dispensación

"¿No alude Bahá'u'lláh mismo al proceso progresivo de la Revelación Divina y a las limitaciones que una Sabiduría inescrutable eligió imponer sobre El? ¿Que más puede este pasaje de la Palabras Ocultas (P77) implicar, si no es que Aquel Quien la reveló rechazó declarar un carácter final para la Revelación confiada a El por el Todopoderoso? "

(Does not Bahá'u'lláh Himself allude to the progressiveness of Divine Revelation and to the limitations which an inscrutable Wisdom has chosen to impose upon Him? What else can this passage of the Hidden Words imply, if not that He Who revealed it disclaimed finality for the Revelation entrusted to Him by the Almighty?)

A continuación la cita extendida de Dispensación. Espero estas divagaciones y elucubraciones a las 3am te sean útiles y, milagrosamente, ¡algo coherentes!

Con todo mi amor,

Ismael

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Cita de Dispensación

"el creer que toda revelación ha terminado, que los
portales de la Divina misericordia están cerrados, que de los albores de eterna
santidad ya no ha de aparecer el sol, que el océano de perenne munificencia
ha sido por siempre reprimido y que cesaron de ser puestos de manifiesto los
Mensajeros de Dios, procedentes del Tabernáculo de antigua gloria", ha de
significar, ante los ojos de cada seguidor de la Fe, desviarse grave e
inexcusablemente de uno de sus más preciados y fundamentales principios.
Bastara, de seguro, referirse a algunas de las palabras de Bahá'u'lláh y de
'Abdu'l-Bahá, ya citados, para establecer sin la menor duda, la verdad de este
principio cardinal. ¿No puede acaso también el siguiente pasaje de las
Palabras Ocultas interpretarse como una alegórica alusión al carácter
progresivo de la Revelación Divina y como una admisión, por parte de su
Autor, de que el Mensaje con que Él fuera confiado no es la expresión final y
definitiva de la voluntad y guía del Todopoderoso?: "¡Oh hijo de Justicia!
Durante la noche, la belleza del ser inmortal se dirigió desde la cima
esmeralda de la fidelidad, hacia el Sadratu'l-Muntahá, y lloro con tal llanto, que
el concurso de lo alto y los moradores de los reinos celestiales gimieron al oír
Su lamento. Entonces se oyó la pregunta: ¿por que estos lamentos y llanto? Él
respondió: Como se Me ordenara, espere atento en la montaña de la lealtad,
más no respiré la fragancia de fidelidad de quienes habitan en la tierra. luego,
llamado a regresar mire, y ¡he aquí! ciertas palomas de santidad eran
atormentadas por las garras de los perros de la tierra. Entonces, la Doncella
del cielo apareció rápidamente desde su Mística mansión, desprovista de velos
y resplandeciente, y pregunto por sus nombres, y todos fueron dados salvo
uno. Y al insistir, fue pronunciada primera letra; entonces los moradores de los
a aposentos celestiales salieron precipitadamente de sus moradas de gloria. Y
mientras se pronunciaba la segunda letra, cayeron sobre el polvo todos y cada
uno de ellos. En ese momento se oyó una voz proveniente del más intimo
santuario: 'Hasta aquí; no más allá'. En verdad, damos testimonio de lo que
han hecho y de lo que lo hacen ahora".
En una de Sus Tablas, revelada en Adrianópolis, Bahá'u'lláh atestigua esta
verdad en lenguaje más explícito: "Sabed, en verdad, que le velo que cubre
Nuestro semblante no ha sido completamente descorrido. Nos hemos revelado
hasta un grado que corresponde a la capacidad de la gente de Nuestra edad.
Si la Antigua Belleza se revelase en la Plenitud de Su gloria. los ojos mortales
se cegarían con la deslumbrante intensidad de Su Revelación".
En el Súriy-i-«abr, cuya revelación se remonta al año 1863, el mismo día de su
llegada al jardín de Ri¤ván, Él afirmo: "Dios ha enviado al mundo Sus
Mensajeros para suceder a Moisés y a Jesús, y Él continuara haciéndolo hasta
'el fin que no tiene fin'. para que desde el cielo de Munificencia Divina pueda la
humanidad continuamente recibir el don de Su Gracia".
"No temo Yo por Mi Mismo", declara Bahá'u'lláh aun más explícitamente. "Mis
aprensiones son por Aquel que será enviado entre vosotros después de Mi;
por Aquel que estará investido con gran soberanía y poderoso dominio". Y,
nuevamente, en el Súriy-i-Haykal, escribe: "En las palabras que Yo he
revelado, no me refiero a Mi Mismo, sino ha aquel que vendrá después de Mi.
Testigo de ello es Dios, el Omnisapiente". "No le tratéis a Él", agrega
Bahá'u'lláh, "como me habéis tratado a Mi".
El Báb, en un pasaje más detallado de Sus escritos, sostiene la misma verdad:
"Es claro y evidente", escribe en el Bayán Persa, "que el objeto de todas las
Dispensaciones precedentes han sido preparar el camino para el advenimiento
de Mahoma, el Apóstol de Dios. Todas ellas, incluso la Dispensación
Mahometana ha tenido a su ves como objeto la Revelación proclamada por el
Qá'im. El fin de esta Revelación como el de las que precedieron, es igualmente
el de anunciar el advenimiento de la Fe de 'Aquel a Quien Dios manifestara'. Y
esta Fe -la Fe de Aquel a Quien Dios manifestara- tiene a su vez, como
objetivo, lo mismo que todas las revelaciones anteriores. la Manifestación que
está destinada a sucederla. Y no menos que todas las Revelaciones
precedentes, prepara el camino para la Revelación que todavía ha de surgir.
Así continuara, indefinidamente, el proceso de salida y puesta del sol de la
Verdad, proceso que no tiene principio y no tendrá fin".
(Escritos de Shoghi Effendi, Dispensación de Bahaullah)


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